Alvar Aalto, arquitectura visionaria.

 

 

Alvar Aalto creció rodeado del paisaje de la Finlandia central creando en él un impacto que  reflejaría mas tarde en cada una de las doscientas obras que proyectó a lo largo de su vida. La estética de su arquitectura deriva del estudio de sus alrededores, de su fascinación por el entorno y de la visión tan clara que tenia del  usuario. Tal vez su pasión por la experimentación, lo llevo a involucrarse en todas las escalas de diseño, logrando una arquitectura visionaria que reflejaba la esencia humana por la cual fue creada. Su arquitectura no se limita, se alimenta de influencias tanto europeas como americanas provocando una extraordinaria evolución en cada una de sus etapas. Aalto estaba convencido del nuevo estilo internacional y de lo imprescindible que era conocer el desarrollo del conocimiento extranjero, reconociendo que los grandes se atrevían a ser cosmopolitas.

«Sólo hay dos cosas en el arte: la humanidad o la falta de ella. La simple forma, algún detalle en sí, no crea humanidad. Hoy en día contamos con suficiente arquitectura mala y superficial que es moderna.» 1

 

Alvar Aalto se involucro tanto en obras privadas como en públicas, realizando proyectos tan significativos como Baker House en Massachusetts, EU; la Escuela Politécnica en Helsinki y la Escuela de Pedagogia en Jyvaskyla, su ciudad natal. Los centros creados por Alvar Aalto evolucionaron con él, siendo evidente la influencia de su experiencia en el extranjero. El razonamiento que tenía de la distribución del proyecto lo asemejaba al funcionamiento de los órganos vitales del cuerpo humano. Entendía la importancia de comprender la situación particular en la que se desarrollaría un proyecto, planteándolo no como uno que terminaría, sino como uno que iría evolucionando al mismo tiempo que el usuario a través del tiempo. Cada detalle era analizado para aprovechar los efectos positivos del entorno y protegerlo de las condiciones desfavorables que pudiera haber en la naturaleza.

La forma de sus edificios no nacían de una estética particular, sino de un análisis profundo que tenía como objetivo crear una arquitectura más humana y coherente con el usuario.

 

La residencia Baker House de MIT creada a finales de los cuarenta, coincidía con el fin de la guerra y el inicio de una nueva etapa para el arquitecto. El complejo de siete niéveles a orillas del Charles River,  fue construido con ladrillo cocido irregular siguiendo una forma que compartía el diseño funcionalista y orgánico que lo caracterizaba. Alvar Aalto se encontraba en la situación de resolver una nueva residencia que se localiza entre el rio y la principal arteria de trafico de la región; el Memorial Drive. Aalto optó por una forma orgánica en la fachada curva, abriéndose al sur y al del río y una más simétrica que daría a la avenida principal. Todas las ventanas de la vivienda dan al sur, hacia la luz natural y al paisaje del rio, así quedaron todas las ventanas en diagonal a la parte de la calle, y se puede observar el tráfico que circula de la manera más agradable posible, de manera oblicua y no perpendicular. Aalto se involucró desde el proyecto hasta el mobiliario ARTEK que diseño para la residencia, acondicionando el proyecto para que este pudiera funcionar como una unidad integral.

Aalto siempre interesado en las artes, supo darle jerarquía a la arquitectura reconociéndola como única al reunir de forma armónica a la pintura y a la escultura en todas sus manifestaciones. Tal vez logró una arquitectura tan humana por tener esa sensibilidad hacia la naturaleza y entender que cualquier obra nace de la esencia del hombre, y no por mera casualidad. Es posible que sea reconocido como un icono por haber hecho arquitectura que respondiera el porqué de su existencia.

1. Alvar Aalto, Aalto. Louna Lahti, Taschen. Editor, Peter Gossel, Bremen, 2004

 

 

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